Seguro que ya te topaste con el genial Doodle de Google para este Halloween, que trae de vuelta al legendario Pac-Man en una edición especial. Es imposible no jugarlo (puedes encontrarlo siempre en este enlace directo al Doodle) y sentir esa nostalgia del “waka-waka”.
En Orion Geek ya hemos hablado de los datos más famosos: cómo una pizza inspiró al personaje y la increíble “personalidad” artificial que tiene cada fantasma.
Pero hoy, vamos a desenterrar dos secretos que van mucho más allá. Dos curiosidades que demuestran cómo un golpe de suerte (y un pequeño “desastre”) crearon una leyenda.
1. El Nombre que Casi lo Arruina Todo: “Puck-Man”
¿Sabías que Pac-Man nunca se llamó Pac-Man al principio?
En Japón, el juego se lanzó en 1980 con el nombre de “Puck-Man”. Esto venía de la onomatopeya japonesa “paku-paku”, que describe el sonido de la boca al abrirse y cerrarse (como “comer-comer”).
Todo iba bien hasta que decidieron llevar el juego a Estados Unidos.
Los ejecutivos de Midway Games, la distribuidora en EE. UU., tuvieron un ataque de pánico. Se dieron cuenta de que el nombre “Puck-Man” en una máquina arcade sería… problemático.
Imaginaron a los adolescentes traviesos rascando con una llave la letra “P” para convertirla en una “F”, cambiando el nombre del juego a algo mucho menos familiar. Para evitar el desastre, tomaron la decisión de última hora de rebautizarlo como “Pac-Man”. Un pequeño cambio que salvó al juego de una vida de vandalismo.
2. El “Fin” del Juego: La Legendaria “Kill Screen”
El segundo secreto es aún más “geek”.
Pac-Man fue diseñado para ser un juego infinito. La idea era que jugaras hasta que perdieras todas tus vidas. Los creadores nunca imaginaron que alguien pudiera ser tan bueno.
Pero los jugadores lo lograron. Y cuando llegaron al Nivel 256, descubrieron que el juego, literalmente, se rompía. A este fenómeno se le conoce en la cultura geek como la “Kill Screen” (la Pantalla de la Muerte).
No fue intencional. Fue un ‘bug’, un error de programación glorioso.
El código que dibujaba las frutas de bonificación en la parte inferior de la pantalla (cerezas, fresas, etc.) usaba un registro de 8 bits. Un número de 8 bits solo puede contar hasta 255.
Cuando el juego intentaba cargar el nivel 256, el contador se “desbordaba” (un overflow) y empezaba a tomar datos aleatorios de la memoria del juego. El resultado es la famosa pantalla dividida: la mitad derecha del laberinto se convierte en un caos ilegible de letras y números, haciendo imposible completarlo.
Lejos de ser un fracaso, esta “Kill Screen” se convirtió en el santo grial que solo los jugadores más legendarios del mundo han logrado alcanzar.
Así que ahí lo tienes. Un nombre cambiado por miedo al vandalismo y un error de programación que se convirtió en leyenda. A veces, la historia de la tecnología es así de extraña y maravillosa.
¡Tu Turno!
¿Conocías la historia original de “Puck-Man”? ¿O eres uno de los pocos valientes que ha logrado llegar a la mítica “Kill Screen”?
¡Queremos saberlo en los comentarios!











Leave a Reply