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La ley de Ohm: la única fórmula que necesitas memorizar para entender la electricidad

En el artículo anterior de esta serie vimos que la electricidad se explica bien con la analogía del agua: voltaje como presión, resistencia como el ancho de la tubería y corriente como la cantidad de agua que fluye. Ahora toca juntar esas tres piezas en una sola fórmula, tan simple que una vez la entiendes, ya no se te olvida.

La fórmula, sin miedo

La ley de Ohm dice esto:

Voltaje = Corriente × Resistencia

O, como se suele escribir en electrónica: V = I × R

Eso es todo. No hay letra pequeña ni pasos ocultos. Lo único que hace esta fórmula es poner en números algo que ya intuyes: si aumentas la presión (voltaje) y dejas la tubería igual (resistencia), va a fluir más agua (corriente). Y si haces la tubería más angosta (más resistencia) sin tocar la presión, va a fluir menos agua.

Un ejemplo con números reales

Supongamos que tienes una pila de 9 voltios conectada a una resistencia de 3 ohmios (la unidad con la que se mide la resistencia). ¿Cuánta corriente va a fluir por ese circuito?

Como V = I × R, despejamos I:

I = V ÷ R = 9 ÷ 3 = 3 amperios

Así de sencillo. Con solo dos datos, ya sabes el tercero. Y esta es la gracia de la ley de Ohm: como son solo tres variables relacionadas entre sí, si conoces dos, siempre puedes calcular la que falta.

Por qué esto no es solo teoría de manual

Esta fórmula es la que usan, sin pensarlo dos veces, los ingenieros eléctricos cada vez que diseñan un circuito: para elegir qué resistencia poner antes de un LED y que no se queme, para calcular cuánta corriente va a pedir un electrodoméstico, o para entender por qué un cable muy delgado se calienta si le pasas demasiada corriente.

De hecho, ese último punto tiene una aplicación muy práctica en la vida real: los cables y fusibles de tu casa están diseñados pensando exactamente en esta relación. Si un circuito pide más corriente de la que el cable está pensado para soportar, el fusible “salta” a propósito, antes de que el cable se sobrecaliente y se convierta en un riesgo.

Lo que viene después

Con la ley de Ohm ya en el bolsillo, en la siguiente entrega de la serie vamos a hablar de algo que seguro te has preguntado alguna vez: por qué tu casa usa corriente alterna y tu celular, en cambio, funciona con corriente continua. Spoiler: la respuesta tiene que ver con cómo viaja la electricidad desde la planta que la genera hasta el enchufe de tu pared.


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